Luis Fernando Verissimo Publicado: 04/02/2002
Actualizado: 11/04/2002
LA EXPLICACIÓN

de Luis Fernando Verissimo

Una vez escribí sobre la informatización en el espiritismo - tenía leído en algún lugar que las computadoras substituiría a los mediums- y, como esperaba, recibí algunas cartas de protesta contra el comentario, considerado irrespetuoso.

Es cierto, se debe respetar las creencias de los otros. Tal vez la incredulidad sea apenas una falta de imaginación. Son tantas, tan variadas y tan literariamente atrayentes las explicaciones metafísicas sobre lo que, al final, nos estamos haciendo en este mundo y lo que nos espera en el otro que no creer en nada, lejos de ser una actitud racional y superior, es una forma de estupidez.

De no saber lo que se está perdiendo. El negocio es ser pos-moderno y desistir conscientemente del racionalismo, pues, si las explicaciones finales son tan imposibles como las utópicas - y la propia física, cuanto mas descubre sobre el mundo, mas perpleja queda -, entonces el negocio es volver a la magia y al deslumbramiento primitivo, que son mucho mas divertidos.

E verdad que yo siempre he creído la explicación de que no hay explicación ninguna, o por menos ninguna que el cerebro humano entienda, la mas fantástica de todas, mas reconozco que es una locura. No la recomiendo. Todo fuerza, por lo tanto, a la imaginación, a todas las escatologías, a todas las sectas y a todos los santos. Todo se resume en aquella música - ¿o es apenas una frase? - de John Lennon, Whatever Gets You Through The Night. Hay que ayudarle a atravesar a noche, es cierto. Es difícil lidiar con toda esa herencia que la gente recibe junto cm un cuerpo y una mente, una vida finita en un universo infinito, sin tener un manual de instrucciones. En la oscuridad, todas las respuestas son válidas, todas las creencias son respetables.

Yo, por ejemplo, estoy desenvolviendo la tesis de que a explicación de todo está en la alcachofa. Aun no se bien donde esto me va a llevar, mas siento que estoy cerca de una revelación. Dios es una alcachofa. Cuando desenvuelva mejor la idea, vuelvo al asunto.

Comentários

Mar - olivatres@hotmail.com - España, enviou em 10/04/2002

Hola a todos. Yo no creo que sea incompatible la ciencia con la imaginación hasta el punto de que creo que es la imaginación la que nos trae continuamente a la ciencia cuando con lo imaginado hacemos ensayos y le aplicamos el método científico y que yo sepa, el resultado es eso que llamamos ciencia. Cuando confundimos el mapa con el territorio, es decir, la palabra con su contenido fáctico, pasa lo que pasa, así que !ojo¡pues.
Saludos...

Johny Tedezqui Rodrigues - Indiannaj@aol.com - Rio Grande do Sul Rio Grande do Sul, enviado el 17/12/2001

Concuerdo plenamente con la actualidad que el artículo ofrece. Mi recelo es que si nos tornamos, así, tan simplistas, conformistas con los devaneos, nuestra mente se torne pueril, aunque mas obstinada y, por fin, obtusa. No procuro la solución para el mundo, al menos sorprenderme con esa posibilidad (lo que es improbable) Apenas me asombro cuando se que muchos hechos y deshechos, en perjuicio de la dignidad humana, tienen como base la inercia del juicio, por dar crédito a las teorías puramente imaginarias sobre la identidad de la humanidad, y a través de ellas, justificarían tales movimientos.

Itamar S. de Andrade - itosandrade@ig.com.br - São Paulo São Paulo, enviado el 11/11/2001

Muy interesante ese punto de vista ¡pero llegar a la alcachofa! Tal vez la incredulidad sea solo una falta de imaginación. Mas yo mas prefiero permanecer con mi falta de imaginación, aunque yo reconozca que para una gran parte de las personas es mejor que se apeguen a algo místico, pues de otra forma no conseguirían tener bases morales y éticas en que apoyarse y el mundo tal vez se tornase un poco peor.

  • La publicación fue autorizada por el autor del ensayo original.
  • El ensayo base original está disponible en http://www.estado.com.br/editorias/2000/08/10/pol773.html
  • Traducido por: Teófobo
  • Sugerencias para correcciones en la traducción y en la gramática del texto son bienvenidas.