Juan Cisneros Publicado: 04/05/2002
Actualizado: 04/05/2002
DRAGONES Y DINOSAURIOS

de Juan Cisneros

La humanidad ha tenido desde sus orígenes contacto con restos de grandes animales extintos. Un hueso fósil, generalmente más denso y duro que un hueso normal, podía ser aprovechado para la fabricación de herramientas y armas, o con fines ornamentales. Pero independientemente de su utilización para diversos fines, el depararse ante los restos de un animal extraño debe haber sido intrigante para la mente de nuestros antepasados, principalmente si se trataba de un animal de grandes dimensiones. ¿Que habría pasado por la mente de un antiguo griego al encontrar casualmente los restos de un mamut? ¿Qué habría pensado un antiguo chino al ver los restos de un gran dinosaurio saurópodo? Difícilmente sus hallazgos habrían sido atribuidos a animales conocidos en su época. A esta situación ya problemática tenemos que agregar que los esqueletos de animales fósiles raramente se encuentran completos. La mayoría de restos de vertebrados fósiles aparecen bastante incompletos, con sus huesos desarticulados (mezclados entre sí) y fragmentados. Esto daría lugar a interpretaciones aún más especulativas. ¿Qué pensarían entonces, ante lo inexplicable? Probablemente los restos de estos extraños animales se considerarían dotados de alguna naturaleza mágica, id est. dioses o monstruos.

Dragones y Dinosaurios en Oriente

La figura del dragón tiene una gran importancia en China, desde donde se extendió a otros países del Lejano Oriente. Esto es algo muy sugestivo, ya que es en el norte de ese país en donde se localiza uno de los yacimientos de dinosaurios más ricos del mundo, el extenso Desierto de Gobi, el cual ocupa también una gran parte de Mongolia. El Gobi a brindado a la ciencia durante el siglo XX muchos restos de dinosaurios del período Cretácico (entre 144 y 65 millones de años antes del presente), tales como Velociraptor, Protoceratops, Tarbosaurus, Gallimimus, Oviraptor y otros. Pero los restos de estos animales han estado ahí desde muchísimo antes que el primer paleontólogo los encontrase, y no hay motivo para pensar que antes de su descubrimiento por la ciencia no hallan sido observados ocasionalmente por habitantes de la región.

Dragón Chino
Dragón Chino
Un rasgo interesante del dragón oriental es su aspecto serpentiforme. Esto puede haber sido sugerido por la observación de las columnas vertebrales de los dinosaurios. Como dijimos anteriormente, es muy raro encontrar esqueletos fósiles completos. Cuando un animal muere, sus restos se ven sometidos a una serie de procesos que afectarán la manera en que este se pueda fosilizar -si es que lo hace-, tales como lluvia, viento, y la acción de otros animales. El resultado de esto es que sus huesos se separen y sólo algunas partes lleguen hasta nosotros. A diferencia de otras partes del esqueleto, como el cráneo y las extremidades, la columna vertebral permanece unida por más tiempo, por lo que es más común encontrar sólo la columna vertebral de un animal que encontrarlo completo. Así, los dragones se muestran generalmente con aspecto de serpiente.

En la China actual y desde tiempos remotos se utilizan con mil y un alegados fines medicinales los huesos de dragón y dientes de dragón, tal es el significado de las voces longgu y longchi respectivamente.

Velociraptor, dinosaurio depredador cuyos restos son normalmente encontrados en el desierto de Gobi, en Mongolia y China.

Aunque los longgu y longchi no son en realidad restos de dinosaurios -son fósiles de antiguos rinocerontes cenozoicos-, éstos muestran la firme la relación entre fósiles y dragones en China.

Hasta un niño puede notar la semejanza entre los dragones y los dinosaurios, y talvez éste sea el motivo de la popularidad de estos últimos entre los niños.

Grifos y Buscadores de Oro

Los grifos han inspirado las artes en el medio oriente y en occidente durante siglos. Feroces guardianes del oro, se han incorporado a escudos y a estandartes de guerra de varias naciones.

Grifo, escultura griega en bronce.

Al igual que el dragón oriental, el mito del gripho o grifo puede también tener su origen en el desierto de Gobi, una de las localidades fosilíferas más ricas del mundo. Más exactamente en antiguas observaciones de restos de dinosaurios ceratópsidos tales como Protoceratops, Psittacosaurus, Leptoceratops y otros, frecuentemente encontrados ahí por los paleontólogos de la actualidad. La semejanza entre estos dinosaurios que vivieron en el período Cretácico (entre 144 y 64 millones de años atrás) y la descripciones del grifo son muy llamativas. Los ceratópsidos primitivos eran dinosaurios herbívoros de tamaño mediano dotados de un característico pico, algunos eran bípedos, pero la mayoría eran cuadrúpedos.

La descripción antigua del grifo como un animal con cuerpo de león y cabeza de águila (posteriormente se le añadirían alas) se ajusta sin necesidad de mucha imaginación a estos dinosaurios. Herodoto, Esquilo y Plinio el Viejo ubican a los grifos en montañas de las tierras de los escitas, en donde custodian ferozmente el oro. Esto sugiere que el mito del grifo halla sido llevado a occidente por los escitas, quienes prospectaban oro en el desierto de Gobi y en otras áreas desérticas del Asia Central, y más tarde lo comerciaban con los griegos y otras culturas de la antigüedad. Durante sus actividades de extracción del oro los escitas deben haber observado atentamente los restos fósiles de dinosaurios ceratópsidos como los antes mencionados, frecuentes en esas regiones. Sus interpretaciones de éstos fósiles se habrían diseminado en el mundo antiguo en forma de relatos de extraordinarios animales con cuerpo de león y cabeza de águila, grifos, quienes están siempre cerca del oro.


Protoceratops, dinosaurio ceratópsido cuyos restos son comúnmente encontrados en el desierto de Gobi.


Psittacosaurus, dinosaurio ceratópsido encontrado en el desierto del Gobi.

Cíclopes

Elephas falconeri, mamut enano, de 90 cm de altura. Los restos de mamuts enanos son comunes en grutas de algunas islas del Mediterráneo.


Mammutus primigenius (mamut lanudo)


Cráneos de un mamut y dos elefantes actuales: A. Mammutus primigenius (mamut lanudo), B. Elephas indicus (elefante indio), C. Loxodonta africana (elefante africano).


El cíclope Polifemo, vivía en una gruta en una isla mediterránea.


Odiseo y sus hombres contra Polifemo

Othenio Abel, paleontólogo de la Universidad de Viena, propuso en 1914 la teoría de que la leyenda de los cíclopes se originó de la observación y mala interpretación de restos fósiles de cráneos de mamuts, más precisamente de mamuts enanos tales como Elephas falconeri, pariente del elefante indio actual.

Un millón de años atrás varias especies de elefantes antiguos, a los que denominamos mamuts y mastodontes, habitaban toda la tierra. Se encontraban en regiones tan contrastantes como Siberia, Centroamérica, India, Patagonia, África y Alaska. Estaban distribuidos en todos los continentes a excepción de Australia y Antártida.

Hace unos 11 mil años, la Tierra sufrió un incremento en su temperatura, con lo que la última era glacial llegó a su fin. Esta cambio climático pudo haber sido un factor decisivo en la extinción de estos animales adaptados a temperaturas más bajas. Actualmente los elefantes sólo sobreviven en el África sub-sahariana y en el sudeste de Asia.

Durante el apogeo de los mamuts, entre uno y dos millones de años atrás, algunos de éstos colonizaron algunas islas mediterráneas. Durante las eras glaciales, el nivel del mar era más bajo y las islas quedaban más cercanas entre sí, algunas incluso unidas por puentes de tierra. Los elefantes actuales son buenos nadadores, y no habría sido difícil para un mamut atravesar la distancia entre algunas islas del Mediterráneo. Es un hecho que lo hicieron. Éstos alcanzaron Sicilia, Malta, Cerdeña, Creta y Chipre. Al establecerse en dichas islas con el paso del tiempo sufrieron cambios en su anatomía. Debido a la baja disponibilidad de recursos alimenticios en las islas con respecto al continente, los mamuts fueron haciéndose paulatinamente pequeños -un proceso llamado duarfismo-, dando origen a la especie enana Elephas falconeri y a otras variedades relacionadas.

A pesar de que este mamut enano tenía apenas 90 cm de altura, su cráneo era más grande que el de un ser humano, y de aspecto más tosco y fuerte. Una particularidad del cráneo de un elefante, mamut o mastodonte, es la gran abertura en la parte frontal de éste, por donde se proyectan los músculos de la probóscide o trompa. Como la trompa no posee huesos, es muy difícil para un ojo no experimentado el deducir, al ver el cráneo de un elefante, que éste poseía una trompa. Principalmente si se trata de un observador que nunca haya visto un elefante.

Cuando los primeros mercaderes griegos llegaron a las islas del Mediterráneo donde vivían mamuts enanos, éstos ya se habían extinguido. De hecho, los mamuts y los mastodontes se habían extinguido en todo el mundo, sobreviviendo sólo los elefantes actuales, lejos de Grecia. Sin embargo, los fósiles del mamut enano debieron haber sido descubiertos accidentalmente por los griegos. Los fósiles se preservan muy bien en las grutas, y estas son comunes en dichas islas. Es precisamente en esas grutas en donde los paleontólogos en encontrado en la actualidad restos de los mamuts enanos.

Sin sus colmillos, el cráneo de un mamut es aún más parecido al de un ser humano. Y los colmillos se desprenden frecuentemente en la fosilización, de hecho, es más común encontrar un mamut o mastodonte sin sus colmillos que con éstos.

Así los griegos, que no conocían a los elefantes, al contemplar el cráneo sin colmillos de un mamut enano seguramente habrían pensado en un extraño ser de un único ojo, probablemente de aspecto humanoide y más grande que lo normal. De esta manera se habría originado el rumor de una raza de gigantes de un ojo que habitaban grutas en una isla del Mediterráneo, tal y como lo manifiesta Homero.

Fotos

  • Imagen del Dragón chino tomada de World Mythology, ed. por Arthur Cotterell © Parragon;
  • Imagen de Velociraptor tomada de Dinosaurs of the Flaming Cliffs, © Michael Novacek;
  • Grifo en bronce: Museum of Fine Arts, Boston;
  • Protoceratops tomado de "Dinosaurs of the Flaming Cliffs" por Michael Novacek;
  • Psittacosaururs tomado de "Simon & Schuster Encyclopedia of Dinosaur & Prehistoric Creatures" por Barry Cox et alli.;
  • Reconstrucción de Elephas falconeri tomada de "Simon & Schuster Encyclopedia of Dinosaur & Prehistoric Creatures" por Barry Cox et alli.;
  • Cráneos de elefantes tomados de "Tratado de Paleomastozoologia" por C. de Paula Couto;
  • Mammutus primigenius tomada de Geologisch-Paläontologisches Museum, Universität Münster;
  • Escultura de Polifemo extraída de Odyssey;
  • Vasija con Odiseo y sus hombres contra Polifemo extraída de The Classics Home Page.

  • La publicación fue autorizada por el autor del ensayo original.
  • El ensayo base original está disponible en http://www.sindioses.com/dragonesydinos.html
  • Sugerencias para correcciones en la gramática del texto son bienvenidas.